Decálogo de un proyecto destinado al fracaso.
Por Juan Manuel Carraro
www.ccomunicacion.com.ar
A partir de una experiencia reciente, me pareció útil escribir el decálogo
de las características que hacen que un proyecto esté condenado al fracaso.
En primer lugar a modo de check list para poder evaluar el nivel de riesgo
de un proyecto antes de comenzar y, en segundo lugar, para saber incluso en
qué casos es recomendable rechazarlo, decisión que puede resultar poco
amistosa al principio pero mucho más saludable en el largo plazo, si es que
se quiere mantener una buena relación con ese cliente. Los diez puntos de mayor riesgo para un proyecto son:
1) Urgencia: el proyecto está condicionado por una fecha de finalización
impuesta unilateralmente por algún representante del cliente (un jefe, un
área, etc.) cuyos motivos se desconocen y, lo que es aún peor, no se quieren
conocer.
2) Interlocutores no válidos: nuestros interlocutores no son quienes tienen
la necesidad concreta o han especificado los requerimientos. Sólo se limitan
a comunicarnos lo que otros les han comentado en conversaciones, reuniones o
mails informales.
3) Carencia de documentación formal: no existe documentación formal (brief
de proyecto, plan de trabajo, etc.) entregada por las áreas o personas
involucradas en la definición de qué es lo que se quiere.
4) Requerimientos mal definidos: los dos puntos anteriores, normalmente
derivan en la consecuencia de no tener suficiente claridad respecto del
trabajo que hay que realizar, los entregables que serán producidos o las
metodologías a utilizar.
5) Intermediarios: no tenemos acceso al cliente final del proyecto y en su
lugar estamos obligados a hablar con "representantes" que pueden ser incluso
otro proveedor que nos subcontrata para realizar una parte del proyecto y no
aporta valor alguno.
6) Requerimientos no estándares: a pesar de que nuestro cliente no nos ha
entregado documentación formal sobre los requerimientos, insiste en
determinadas particularidades poco relevantes de la metodología que por lo
general son costosas y aportan escaso valor. Ej: una cámara gesell, filmar
las sesiones de pruebas, etc.
7) Carencia de planificación: el proyecto no tiene la suficiente claridad
respecto a las tareas que deberán realizarse, las etapas y las fechas para
cada una de ellas.
8) Falta de experiencia previa con el cliente: no conocemos al cliente y
existen particularidades que nos impiden tener una mejor aproximación a su
cultura de trabajo. Esto es común en clientes que se encuentran en el
extranjero y no hemos podido tener siquiera una reunión en persona o visitar
sus oficinas.
9) Problemas de comunicación: nuestros interlocutores no son buenos
comunicadores, ya sea porque utilizan un lenguaje técnico, ambiguo o poco
conciso.
10) Diferencias de idioma: aquí aplica perfectamente la frase "no hablamos
el mismo idioma", que aunque dominemos el de nuestro cliente muchas veces
puede producir confusiones y mal entendidos.
Desde luego esta puede ser una lista no exhaustiva, así que los invito a
agregar sus comentarios o experiencias propias.
